Recuerdo borroso

Hoy, sin más, una imagen distorsionada de lo que fuiste ha venido a mi memoria. Será que pasaba por aquella calle cuando justo comenzó a sonar esa canción, pero ahí estabas.

Con tu pantalón corto y camiseta verde, teniendo que mirarte desde abajo, porque eras tan alto como inalcanzable, y yo siempre sintiéndome tonta e insignificante cuando pasaba a tu lado. Sin palabras, solo miradas tímidas.

Hoy tu recuerdo borroso me devuelve a aquel tiempo en el que la ingenuidad y las ganas por descubrir me hacían idolatrate de forma clandestina, tal y como merece todo buen amor platónico.

Y me pregunto que habrá sido de ti… Cómo te verás hoy… Dónde estarás y cuál será tu vida… Cosas que nunca sabré porque solo me queda de ti el recuerdo borroso de aquel chico callado que hacía que llegara tarde al colegio por esperarte y verte cruzar la calle, aunque no hubiéramos intercambiado ni una sola palabra.

Recuerdos que son personas, momentos y lugares, mezclados con sentimientos sencillos que nunca volverán. No es posible repetirlos porque entonces surgían por primera vez, éramos todavía niños, y eran tan intensos que cegaban. Aunque en realidad era la ilusión por que me dedicaras una sonrisa la que provocaban el sonrojo, el temblor de piernas y la risa floja que me impedían pensar con claridad.

Me mirabas e imposible hablar.

Y han pasado varias vidas, para mí y para ti que un día te fuiste a otro lugar y así terminamos de ser quienes somos, sin nunca más volver a vernos. Me quedo con el recuerdo borroso de aquel chico alto y guapo y de aquella niña tímida e insegura que esperaba escondida a que pasaras por su puerta.

Me gustaría ser yo para alguien, lo mismo que tú significas para mi: la infancia, la belleza, lo imposible, la ternura, el sueño… Ese sueño que aún hoy aspiro a encontrar de nuevo para, esta vez, tener el valor suficiente y no dejar que vuelva a convertirse en el recuerdo borroso de lo que no fue.

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