Hace años me regalón un cactus tan pequeño que en lugar de maceta estaba plantado en un vaso. Fue creciendo poco a poco y lo trasplanté a una maceta mayor, luego a otra, luego a otra…
Un día, contando las más de 30 flores que se habían abierto el mismo día, me di cuenta de que la gran maceta que contenía mi cactus, estaba rajada por la presión que estaba ejerciendo.
Aquel pequeñajo ahora era enorme, fructífero y con muchísima fuerza.
Lo más curioso de todo es que lo mismo a pasado con la amistad que me une a la persona que me regaló aquel pequeño cactus metido en un vaso. Comenzó discreta, pequeña, sin mucho sustento… Pero ha ido creciendo hasta hoy.
Hemos compartido momentos, dedicádonos tiempo y largas conversaciones, hemos hecho esfuerzos la una por la otra y… Hoy es una de las personas importantes de mi vida, con mucha fuerza, como mi gran cactus.
Y es que… como ella misma me dijo: «Hay cosas que sólo pueden crecer». Porque han encontrado el lugar para hacerlo sin grandes inconvenientes, están cómodos para seguir adelante. Además, inviertes tiempo y esfuerzo en que así sea: las cuidas, estás pendiente de las necesidades que van surgiendo…

Mi cactus tuvo un buen sustrato en el que enraizar y, cada vez que lo necesitó, encontró más espacio en sus nuevas macetas. Yo estuve pendiente de regarlo lo necesario, hacer esos trasplantes, colocarlo en el lugar adecuado frente al sol…
Nuestra amistad se basa en la confianza mutua, conectamos desde el principio y hemos ido avanzando poco a poco según nuestras vidas se han ido cruzando y separando. Y las dos nos tenemos presentes, nos cuidamos y nos queremos bien, con todo lo que eso implica. Hoy somos AMIGAS, con todas las letras y en mayúsculas.
Y es que hay cosas que, como ese cactus y nuestra amistad, sólo pueden crecer, ¿Verdad, amiga?

Así es la vida, cosas que empiezan siendo pequeñitas y se van haciendo grandes, fuertes y sólidas, como un cactus que crece, como una amistad que se fortalece.
Feliz día 🌷
Me gustaLe gusta a 1 persona