Y no fue

Y delante de ti lo ves. Ahí está. Puedes tocarlo, y lo tocas. Puedes olerlo, y lo hueles. Puedes abrazarlo, y lo abrazas. Quieres cogerlo, pero no, se te escapa.

Por un momento has empezado en tu cabeza, y un poquito en tu corazón, una historia tan bonita… Donde todo era lo que, sin saberlo, estabas buscando.

Así, fácil, casi sin querer, te has tropezado con algo que quieres para ti, que no quieres dejar que se marche. Por eso te esfuerzas, intentas cogerlo, pero sin apretar demasiado para no ahogar algo que necesita aire.

Y parece que todo funciona, que está ahí, a tu lado, acompasándose a tu mismo ritmo. Es como si también te quisieran coger a ti y llegas a ilusionarte con todo lo que queda por descubrir pero… No… No se sostiene y se te escapa entre los dedos.

Será que no es oro todo lo que reluce y eso que parecía tan ideal no lo era del todo; será que no era el momento adecuado; será que tu esfuerzo no ha sido suficiente… Sea lo que fuere, ya no está, se fue, ya no lo ves, no lo hueles, no puedes abrazarlo más…

Y te quedas con esa añoranza de lo que todavía no habías descubierto y con la tranquilidad de haber hecho todo el bien posible y haber aprovechado ese momento que ha pasado a ser un nuevo pequeño momento en tu historia, en tus recuerdos.

El camino continúa.

Y con la dignidad que te da una conciencia tranquila y la esperanza de volver a sentir ese olor en algún otro momento del futuro, dices adiós sin mirar atrás y sabiendo que ya no hay otra cosa que hacer que seguir en sentido contrario para alejarte cada vez más de eso que estabas buscando pero que no encontró su sitio a tu lado.

Ahora seguirás buscando y quizá mañana te des cuenta de que no era lo que realmente quieres y necesitas, solo algo parecido. Mientras tanto lo recordarás idealizando una fantasía que te ha hecho feliz.