Hoy veo que todo es mucho más fácil. Es sencillo, no hay complicación y es más efectivo para estar bien, tranquila y feliz.
Es fácil, sin tener mil cosas en la cabeza que te impiden disfrutar de este instante. Es fácil, cuando solo importa lo que ahora quieres y como lo quieres. Es fácil, cuando tu tiempo por fin te pertenece.
Porque después de tanto tiempo pensando en mañana, en todo eso que parecía tan importante… Ahora todo es fácil.
Ahora sí, puedo elegir. Me he desprendido de todo ese ruido que tanto me molestaba y me impedía ver con claridad. Todo esta más nítido, las prioridades son otras y lo que vivía como algo especial hoy lo disfruto a diario.
¡Es fácil! Y he tardado mucho en darme cuenta. Pero mejor no pensarlo de ese modo, solo mirar hacia adelante entendiendo todo lo que queda por vivir de esta forma, así de fácil.
Y con mi cabeza vacía de esas cosas que no importan, la mirada limpia y las prioridades reordenadas, voy a por este nuevo día en el que algo fantástico está a punto de ocurrir.
Porque hoy es fácil: el objetivo es pasar otro maravilloso día aprovechando cada minuto y, lo más importante, siendo consciente de ello, saboreándolo, haciendo intenso cada instante, viviendo de forma apasionada hasta el aburrimiento.
Fácil, limpio, sencillo, sano… Y también intenso, real, provechoso, profundo… Cada día, cada decisión, cada momento… Fácil.
