Dicen que todo en exceso es malo, pero hay ciertas cosas de las que no me canso.
- No me canso… del helado. Coger una tarrina entera, una cuchara y no parar hasta que no quede nada.
- No me canso… de las risas. Con todos ellos con los que lo absurdo es el tema principal.
- No me canso… de dormir. Esas mañanas sin despertador en las que das una y otra vuelta, remoloneando y sin pensar en levantarme.
- No me canso… de dar abrazos. Fuertes, apretados y largos a esas personas que te alimentan el alma.
- No me canso… de acariciar a mi perro. Suave, tranquilo, demostrando su fidelidad y confianza incondicional.
- No me canso… de escuchar música. Siempre presente desde que me despierto hasta que me acuesto.
- No me canso… de una buena ducha. Caliente, sintiendo el agua recorriendo y relajando todo el cuerpo.
- No me canso… de recordarle. Mirar una y otra vez esas fotos, pensar en aquellos momentos y acercar a mi nariz el frasco de su perfume.
- No me canso… de viajar. Todos los destinos son interesantes yendo con la mente abierta y vacía de prejuicios.
- No me canso… de tomar cervezas. Siempre apetece, bien fría y con buena compañía.
- No me canso… de mirar la chimenea. Sentir el calor del fuego en las frías tardes de invierno.
- No me canso… de pasear. Con el fresco de la mañana, despejando la mente y moviendo el cuerpo.
- No me canso… de tí. Y de todo eso que pasa y que me haces sentir cuando estoy contigo.
