Donde dije digo…

Ni de coña. Yo no me veré en esa situación ni harta de vino. ¡Qué no! ¡Qué no! Que la gente se complica mucho la vida y… ¿Para qué?

Pues… Donde dije digo…

Porque lo he hecho, eso que nunca pensé hacer, eso que siempre dije que no haría porque no era ni lógico, ni necesario, ni razonable.

Y no creas que lo he pensado mucho. El caso es que nunca antes había tenido la oportunidad. Pero por una vez se me ha presentado al alcance y… Sin dudarlo, como si siempre hubiese estado esperándolo.

Hay que ver cómo somos y como funcionan las cabezas. O la mía por lo menos, aunque esta vez en lugar de pensar directamente se ha apagado. Porque hay que tener pocas luces para olvidar todo aquel discurso y liarla como la he liado.

A ver… Que no hago mal a nadie, pero si que es cierto que me complica un poco mi propia existencia que ya tiene sus embrollos por si misma. Y sobre todo, a aquellos a los que les dije «yo eso no», ahora… ¿Qué argumento?

Nada que decir. Porque como no se guardar mis propios secretos, sé que a ellos se lo voy a contar y ya estoy oyendo sus reacciones. No porque sea algo malo sino porque donde dije digo…

Y con razón, que cuando me pongo puedo ser muy vehemente, muy firme… Pero ya ves, todo fachada. Luego se presenta una situación inesperada y… No se sabe que voy a hacer, imprevisible. Vamos, que visto lo visto, no me fío ni yo.

Y que le voy a hacer… Pues nada… Y visto que no es tan grave… Tropezado una vez sobre esa piedra, es bastante probable que vuelva a pasar por allí para volver a tropezar. Cambiando el discurso totalmente y, otra vez, donde dije digo…