Se apaga

Como la llama de una vela que durante tanto tiempo te iluminó, hoy ves como se apaga.

Fue esa luz que marcaba tu camino, te daba calor y considerabas eterna. Pero nada es eterno. Hoy, más que nunca, lo sientes y lo entiendes, porque junto con esa llama, es una parte de ti la que también se apaga.

Después de años brillando con toda su fuerza y dando un calor del que no era consciente, se ha apagado con un soplo de viento. Y tu solo has podido contemplarlo.

Impotencia, rabia, ira… La más absoluta tristeza. Porque dejó de brillar, porque no has podido salvarla de ese soplo de aire, porque sabes que nunca más volverá a prenderse.

Tan solo queda una habitación vacía, fría y oscura donde todos tus miedos te invaden y no encuentras consuelo.

Pero debes saber una cosa que hoy todavía no conoces. Porque has visto apagarse esa llama, pero no sabes que antes con la misma vela se encendieron otras muchas que siguen brillando. La primera y más fuerte está en ti.

Y volverá a iluminar la habitación, volverá a calentarte y hará que todos tus miedos desaparezcan de nuevo. Porque se ha apagado una vela, pero todavía hay muchas llamas del mismo fuego.

Y en un tiempo, gracias a ese fuego, la impotencia pasará a ser fuerza, la rabia se convertirá en alegres recuerdos, la ira dará paso a una sosegada calma y la tristeza que hoy te invade se transformara en un cálido cariño.

Hoy debes llorar, gritar y patalear, porque no puede ser de otra manera, pero ese calor que aún sientes y toda la energía que transmitió mientras estuvo encendida te ayudarán hasta que seas tú la que vuelvas a iluminar y calentar nuestros días.