Sin más

Y así, sin más, sin pretenderlo, sin buscarlo, pero necesitándolo, me encuentro sentada, tranquila, relajada, en un bar nuevo, en una ciudad desconocida, bebiendo una cerveza, con el único pensamiento de que en cuanto se me acabe me voy a pedir otra.

Porque es el momento de no pensar en nada más, solo disfrutar del momento, de esta ciudad nueva para mí, de esta música que tanto me gusta y tan poco escucho, de saborear la cerveza y cada segundo.

Porque sé que este instante no se volverá a repetir, probablemente no vuelva a esta ciudad nunca más, mucho menos a este bar y no volveré a ver a ese señor tan majo que me ha recomendado esta deliciosa cerveza.

Porque en eso consiste. En tener momentos para recordar. Pero para eso hace falta poner todos los sentidos en ello, para que nada se escape.

Y sería curioso que de esta ciudad, que me encanta y me está sorprendiendo, me lleve de recuerdo el sabor de una cerveza con esa canción de fondo, pero si es así… Sin más… Así será.

Y se me ha acabado la cerveza, y me he pedido otra. Y me la pienso beber así… Sin más… Sin pensar mucho en ninguna otra cosa mientras canto la próxima canción.

Salute!