Cuando no escuchas mis argumentos, me ofendes. Si no crees lo que te digo tratándome de mentirosa, me ofendes.
La discusión es sana. Intercambiar ideas, argumentos, puntos de vista, experiencias… Porque no existe una verdad al 100%, siempre hay matices, excepciones… Y de todo eso, se aprende.
Pero para que la discusión sea sana y realmente enriquecedora es necesario: escuchar las opiniones opuestas y respetar a las personas que las defienden.
Si gritas mientras yo hablo, no me escuchas. Si tu argumento es que lo que afirmo es mentira, no me respetas.
Me ofendes porque me haces sentir inferior, como si mi realidad no importase. Puedes defender tus ideas con argumentos, pero no niegues una realidad que desconoces. Porque mi realidad y la tuya son reales y válidas, y que tú no hayas vivido la mía no quiere decir que no exista. Existe. Te lo estoy intentando contar pero no me escuchas y me ofendes.
Y como me ofendes, la discusión deja de ser gratificante, al contrario, pasa a ser incómoda. Porque cuando ni me escuchas ni me respetas, no es una discusión, pasa a ser un monólogo en el que te burlas de mí.
Y es que no sabes discutir, no quieres aprender, no te interesa saber lo que pasa más allá de tu minúsculo mundo. Porque hay tantas realidades como personas, todas defendibles, todas con argumentos para justificarlas, todas reales… Pero tú no defiendes tu realidad sólo atacas a la mía.
Y sabes que, mi realidad es igual de importante que la tuya y que la de todas y cada una de las personas. Tú no eres más, yo no soy menos. Y si no lo aceptas de esta manera nunca podrás discutir, nunca aprenderás, nunca saldrás de tu minúsculo mundo. Sólo tendrás riñas y enfrentamientos que no te aportarán experiencia, te dejarán más aislado.
Me ofendes y me das lástima, porque yo si empatizo contigo, veo tu realidad y no me das envidia, pese a que seas feliz, pese a que en tu pequeño mundo te creas sabio e importante. Porque prefiero lidiar con problemas, con dudas, siendo consciente de mi ignorancia, pero queriendo saber más, conocer, resolver… Y hacer crecer mi realidad hasta donde pueda, sin límites.
