Inimaginable

Nunca, jamás, ni en mis más enrevesadas fantasías pude acercarme a esto. Incluso ahora, que ya ha pasado y que está siendo una realidad, me cuesta creerlo.

Y es que es una situación inimaginable. Lo que ha pasado me sorprende, me descoloca y provoca en mí un montón de sentimientos que se mezclan y los siento como nuevos.

Ilusión, miedo, sorpresa, humildad, alegría, incredulidad, orgullo, satisfacción, vergüenza, vanidad, modestia… Un coctel difícil de gestionar que me llevó a una noche en vela y la imaginación disparada planteándose qué más podría pasar después de ese día.

Porque si lo inimaginable ha pasado, ¿Qué será lo siguiente? Al fin y al cabo, mañana será otro día, pero la historia continúa y lo que ha empezado por sorpresa puede terminar de la misma manera, en cualquier momento, o llevarme hasta un final lejano en el tiempo y más asombroso todavía.

Y siempre positiva, siempre soñando… ¡Soñé! Soñé con un final de película en el que todos esos sentimientos se repetían e intensificaban.

Pero… Si no pudimos imaginar el principio… ¿Cómo vamos a soñar con el final?