Estoy de que NO

No siempre se puede estar arriba. A veces bajas o te bajan.

Y es que, ya sea porque necesitas bajar el ritmo o porque el ritmo te baja a tí, hay días en los que no estoy para nada: estoy de que NO.

No me apetece salir, no me apetece hablar, no me apetece esforzarme por nada… Estoy tan de que NO que: como mal por no cocinar, tengo todo hecho un desastre por no limpiar y es que… Ni piso la calle por no ducharme.

Y me miro desde fuera… Tiradísima en el sofá… En pijama… Con esa sudadera gigante roida y con manchas de lejía… Esos pelos… Oliendo a animal en lugar de a persona… Y pienso: «Estoy de que NO y… ¡Tan agusto!».

Porque hay veces que se necesita… Un día de «tirao», de no hacer nada más que ver tele y respirar… Medio dormida, medio despierta… Ni contestar a los mensajes tan si quiera… De que NO total.

Photo by Elvira Gibadullina on Pexels.com

Y sin remordimientos. Ninguna culpa.

  • ¿Qué en todo el día no he pisado la calle? Para algo pago una hipoteca, hay que amortizarla.
  • ¿Qué ni me ducho ni me peino en todo el día? Esto es bueno para la piel y para el cuero cabelludo, que tanto lavarnos desequilibra el pH.
  • ¿Qué tengo el fregadero hasta arriba y no cocino? Hoy es la fiesta de la comida basura que no hace falta vajilla fina.

Sólo os pido una cosa: tal día como hoy no paséis por casa porque todo lo bueno que sentís hacia mí va a desaparecer de inmediato, menudo cuadro. De hecho, voy a desconectar el timbre, mejor asegurarnos de que no existe la posibilidad. Aunque estoy muy de que NO, no sé si tengo ganas de levantarme del sofá para hacerlo…

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