Dicen que la familia te toca y los amigos se eligen.
Vosotras no sois ni lo uno ni lo otro y las dos cosas al mismo tiempo. Porque en cierto modo me tocasteis: nacimos el mismo año, en el mismo pueblo, fuimos juntas a la guardería y al colegio, crecimos al mismo tiempo hasta que nos convertimos en las personas que hoy somos. Pero también nos elegimos: porque por el camino ha ido quedando gente, distancias, otro tipo de relaciones… Pero entre nosotras hay lo que hay, elegimos seguir al lado.
Así es que hay amigos que no se eligen, te tocan, y casualmente se convierten en la familia que eliges, esa otra que no te toca.
Y lo más especial de todo es lo que pasa cuando esta familia elegida se junta a solas. Momento en el que cada una somos 100% nosotras mismas, donde la sinceridad sale por los poros y cuando sabemos encajar entre nosotras a la perfección pese a ser todas tan diferentes.
Probablemente, si nos conociéramos hoy, siendo quienes somos, no llegaríamos a tener la relación que tenemos. Pero gracias a que nos tocamos y hemos vivido tanto desde hace tanto tiempo, hoy estamos unidas de una forma muy especial, tanto que no sabemos explicar quienes somos sin pensar en el resto.

Todas formamos parte de las demás. Nuestra historia vital está llena de recuerdos en los que somos imprescindibles y eso hace que hoy sigamos creando vivencias que refuerzan esa relación de amistad que tocó o de familia elegida… O las dos cosas.
Y la forma de querernosos es diferente, es especial, es profunda… Y aunque discutamos todo el tiempo o no nos veamos en semanas, siempre tendremos esas cosas básicas en común que nos unen para ser quienes somos juntas y también por separado.
